Bien lo dice el viejo refrán:
"Primero se acaba el helecho que los marranos"
Esta frase parece ir muy acorde con la hinchada más fiel y engañada del país futbolero, cuya ilusión y deseo se renueva cada semestre al sonar el pitazo inicial.
Como un ritual acude en mayoría a brindar apoyo y amor incondicional desde la gradería,para que al final su corazón sea aporreado y acuchillado por la falaz ausencia de un ascenso esperado... Así es esto del amor, en muchas ocasiones no es recíproco.
Amigo y amiga si por amor querés ver al rojo ascender, a los estadios no debes volver.
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